Interview with Boris Castro, Global Technology Transfer Leader at Dow AgroSciences
abril 25, 2017

Isoclast™ active – La aplicación de la ciencia

Boris Castro, responsable global de transferencia de tecnología, nos explica cómo Isoclast™ active es un buen ejemplo de la aplicación práctica de la labor de investigación y desarrollo llevada a cabo por Dow AgroSciences.

boris castro cotton crops in australiaLa principal responsabilidad de Boris Castro al frente de la transferencia de tecnología de insecticidas reguladores del crecimiento (IRC) es ayudar a desarrollar la base de conocimientos del equipo de ventas global de Dow AgroSciences (DAS). Gracias a su formación como doctor en Entomología y Economía Agrícola y a su MBA, Boris está capacitado para traducir y comunicar la labor científica que hay detrás de innovaciones revolucionarias como Isoclast™ active. “Es fundamental que nuestros equipos entiendan de verdad las características de ingredientes activos nuevos como Isoclast para poder lograr nuestro objetivo global, que es desarrollar productos fitosanitarios sostenibles que protejan la cantidad y la calidad de las cosechas, algo de lo que se benefician los agricultores y los consumidores por igual”.

El descubrimiento multifuncional basado en la investigación científica y en un proceso de desarrollo que implica a toda la compañía, son claves para el éxito del DAS. “Estamos en contacto continuo con ingenieros agrónomos y agricultores para comprender los retos cambiantes a los que se enfrentan. Y gracias a ello, somos muy ágiles a la hora de aplicar la ciencia a un nivel práctico para dar respuesta a las carencias del conjunto de herramientas con las que cuentan los agricultores”.

La rapidez con la que se producen los cambios es un gran problema de la industria de la protección de cultivos. “Las plagas se desarrollan muy rápido, de modo que estamos constantemente revaluando y desarrollando la base científica de nuestros ingredientes activos para garantizar su eficacia. Creo que Isoclast es un gran ejemplo de este proceso continuo de realización de pruebas y refinamiento. La historia de su desarrollo comenzó 15 años atrás, en torno a 2003, con la síntesis de la molécula de Isoclast. Luego, dedicamos los ocho años siguientes a evaluar Isoclast para asegurarnos de que verdaderamente presentaba un modo de acción único frente a las plagas de insectos chupadores”.

Se registró primero en Corea del Sur en 2011, y ahora se comercializa en más de 40 países de todo el mundo, con varios expedientes de registro en trámite en Europa y Sudamérica. “Nos satisface enormemente que esta aplicación tan práctica de la ciencia esté contribuyendo a mejorar la situación. Ya está demostrando ser realmente eficaz con las especies resistentes, además de ayudar a proteger los rendimientos de una gran variedad de cultivos, como frutales, hortícolas y cereales, entre otros”.

A continuación, Boris nos resume las ventajas que presenta Isoclast para los agricultores y los consumidores. “Isoclast  actúa con rapidez y tiene un efecto duradero. Esto reduce significativamente el número y la frecuencia de las aplicaciones necesarias de producto fitosanitario. Así que, además de aportar un control inmediato y duradero, Isoclast también puede ayudar al agricultor a ahorrar dos de sus recursos más preciados: tiempo y dinero. Y para los consumidores, una de las principales ventajas de Isoclast es su perfil ecológico. Se degrada rápidamente, presenta baja toxicidad y hasta la fecha se ha usado en millones de hectáreas sin que se haya observado ningún daño en las colonias de abejas”.

Sin ocultar su satisfacción, Boris concluye: “Además de ser una gran innovación en el mercado global de los productos fitosanitarios, Isoclast ofrece una solución muy práctica para la lucha continua que los agricultores mantienen con las plagas de insectos críticas. A la larga, puede ayudarles a proteger sus cultivos y su medio de vida para que puedan obtener productos frescos sostenibles de forma segura y efectiva.

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