En la difícil situación económica actual, los consumidores europeos demandan alimentos frescos, nutritivos y de buena calidad a precios asequibles.

Sin embargo, a pesar de la creciente demanda de alimentos y de la cada vez mayor presión sobre las tierras de cultivo, el número de herramientas que los agricultores pueden usar para luchar contra los devastadores problemas de plagas que amenazan a sus cultivos y a la seguridad alimentaria, es cada vez menor.

Isoclast™ active ayuda a que los consumidores europeos tengan acceso a frutas y hortalizas frescas, abundantes y cultivadas localmente, controlando las plagas de insectos y protegiendo así el rendimiento y la calidad del producto.

Actualmente, en torno a un tercio de los alimentos producidos cada año para consumo humano se pierden o se desaprovechan [1].

En Europa, el desperdicio de alimentos es de unos 280 kg/cápita al año, de los que dos tercios se pierden entre el proceso de producción agrícola y la venta al por menor. En el sector de frutas y hortalizas, alrededor del 20% de la producción se pierde en el campo. Isoclast puede ayudar a mantener un suministro sostenible y precios estables resolviendo las pérdidas de alimentos causadas por plagas de insectos.

Es importante indicar que Isoclast se ha usado en millones de hectáreas en todo el mundo durante varias campañas sin que se haya detectado ningún efecto perjudicial para las abejas.

[1] Global food losses and food waste – FAO

Efectos en cultivos: Infectados Vs Protegidos